Conseguimos una cajuela lo suficientemente grande para no maltratarlos...
Pero las cajuelas de todo auto siempre están llenas de inquilinos permanentes...
Luego de manejar por media ciudad, el papel llegó a la imprenta, y también nuestro archivo digital... Y a imprimir se ha dicho... Aquí los pliegos todavía sin doblar ni cortar, recién impresos...
...Así se ven los pliegos ya doblados, pero sin recorte...
Mientras tanto, también se arreglaban las portadas.
Luego de ser impresas y cortadas, entraron en una máquina al proceso de barnizado...
... que consiste en aplicar una ligera capa de barniz sobre el papel extendido...
...lo mejor de todo es que salen como tortillas...
Así queda una portada barnizada, cambia su textura y brillo.
...luego se subieron a una máquina gigantesca ya un poco dobladitas y pasearon por todo el lugar...
Para que finalmente, luego de la impresión, el barnizado, y el doblado, se hiciera un segundo recorte, para dejarlas a su tamaño real...
Luego del complicado proceso hubo que transportar las portadas nuevamente a casa...
A donde llegaron sanas y salvas a esperar el proceso de acabados, donde se unirán con los contenidos, se engraparán, doblarán y cortarán para quedar a la medida...
Una vez que las portadas estuvieron listas, las llevamos al proceso de terminados gráficos, donde comenzó el proceso para que estos papeles doblados tomaran forma de revista...
Los primeros lectores siempre son los trabajadores de la industria editorial, que amablemente reconocieron el trabajo y nos felicitaron...
Es muy importante la primera impresión que genera una revista ya armada, al ser leída por primera vez.
con todos nuestros paquetes armados, volvimos a emprender la huida, atravezando la ciudad para llevar mil ejemplares armados y terminados pulcramente.
Así, la Transeúnte ya anda recorriendo las calles, antes de que llegue a tus manos...
Esperen pronto la presentación en sociedad.



