Mostrando entradas con la etiqueta imaginar la ciudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta imaginar la ciudad. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de junio de 2010

Para decirle adiós a tus muchas andanzas

Se ha ido EL cronista de la ciudad de México, el que poseyera el don de la ubicuidad, el que estuvo en todos los rincones y habló y escribió de casi todas las cosas que puedan llamarse mexicanas.

Su voz permanece.
Los de a pie, los Transeúntes, los que seguimos tus huellas, tu rastro, tus rutas, procuraremos vacunarnos contra esa "amnesia que todo lo subsana o lo volatiliza" y mantendremos tu obra circulando, andando, leyéndose, sin parar.

Porque "Somos tantos en la ciudad de México que el pensamiento más excéntrico es compartido por millones." 

Y tú, Monsi, que has sido nuestro pensamiento más exéntrico, hoy eres dolor compartido por millones.

Hasta siempre, Carlos Monsiváis.

lunes, 14 de junio de 2010

Leyendo la ciudad... Los detectives salvajes.

imagen tomada "a préstamo" del blog Manosuelta
“Y entonces yo llegué al año 1968. O el año 1968 llegó a mí. Yo ahora podría decir que lo presentí, que sentí su olor en los bares en febrero o en marzo del 68, pero antes de que el año 68 se convirtiera realmente en el año 68. Ay, me da risa recordarlo. ¡Me dan ganas de llorar! ¿Estoy llorando? Yo lo vi todo y al mismo tiempo no vi nada. ¿Se entiende? Yo estaba en la Facultad cuando el ejército violó la autonomía y entró en el campus a detener o a matar a todo el mundo. No. En la universidad no hubo muertos. Fue en Tlatelolco. ¡Ese nombre que quede en nuestra memoria para siempre! Pero yo estaba en la Facultad cuando el ejército y los granaderos entraron y arrearon con toda la gente”.
Este es apenas un pequeño fragmento en el largo relato que envuelve a los poetas Arturo Belano y Ulises Lima. Líderes y fundadores del grupo conocido como los Real Visceralistas, estos hombres tienen a la ciudad de México como el principal de los muchos escenarios en donde su historia tiene lugar. Buscando el rastro de la escritora desaparecida, Cesárea Tinajero, inician una ordalía de veinte años en la cual tocan las vidas de toda clase de personas durante un largo y tortuoso recorrido por oscuros rincones del mundo. La ciudad de México es el inicio y el final. La eterna constante sobre la cual se construye y se da forma a todo el relato.
Con esta obra, vagamente autobiográfica, el escritor y poeta chileno Roberto Bolaño (1953-2003) deja su huella como uno de los escritores latinoamericanos más destacados de nuestro tiempo. Hace bien leerla, porque como sea, también se lee un pedazo imaginario y verídico de nuestra ciudad.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Leyendo la ciudad... El puerto de San Lázaro

“Imposible de creer que en una ciudad como la capital de la República mexicana, situada en la mesa central de la altísima cordillera de la Sierra Madre, pueda haber un puerto. Pues lo hay, muy importante y concurrido. Es el puerto de los lagos del Valle, los lagos que, en la estación de lluvias, amenazan con derramarse sobre la ciudad por falta de obras hidráulicas necesarias para contenerlas y darles salida, […]

     [En el puerto de San Lázaro]. Son las ocho de la mañana […] Las canoas trajineras que la noche anterior han salido del Puerto Depósito de Chalco comienzan a divisarse a lo largo del canal [de la Viga], y las aguas, ya por esas cercanías cenagosas con los deshechos de la ciudad, comienzan a removerse por los remos de manejados con vigor por los indios desnudos hasta la cintura, chorreándoles el sudor y respirando (¡pobre gente!) con dificultad por una fatiga de seis u ocho horas.

     Llega por fin una trajinera, después otra y otra; en fin una fila interminable, porque una balsa inmensa formada de vigas procedentes de los montes de Zoquiapan obstruye parte del canal. Los guardas detienen y ocupan las canoas para registrar la carga y cobrar los derechos de consumo. Y los dependientes de las casas de comercio comienzan también a llegar, ya a pie, ya a caballo, ya en ligeros carruajes.

     Es la hora del movimiento, de la animación, y el barrio, triste y monótono, parece que revive y se alegra por unas cuantas horas.”

Ciudad de México, 1888

Payno, Manuel,
Los bandidos del Río Frío, 
México, Editorial Porrúa, 1991, págs. 146 y148.

martes, 25 de mayo de 2010

Leyendo la ciudad... Francis Alys

Pensando en un libro que recomendar sobre la ciudad, me he puesto un poco en los zapatos de una extranjera  que nunca he sido.

Sin embargo, sé de la obra de un autor que ha quedado maravillado con nuestra Ciudad de México y a mí me maravilla la visión que tiene de ella.

Se trata del artista Fracis Alys, belga de nacimiento, nacionalizado mexicano, que le dio un golpe de aire fresco al arte contemporáneo de la ciudad.
  
Este es el link de un video y unas fotos de su trabajo en el DF, pero no duden en buscar más sobre su obra producida aquí y  en cualquier otro lado, ya verán que les encantará.

martes, 19 de enero de 2010



Este blog no existe (todavía)


Este blog es el eco de palabras e imágenes que aún no existen.

Una idea que aún no se ha materializado: la revista impresa “Transeúnte: Nómadas huyendo en la ciudad” albergada en la mente tozuda del Colectivo Transeúnte.

Hemos decidido extender esta idea a las redes del ciberespacio. Tan efímeras como una idea inconclusa que reposa angustiosamente en el código binario de las historias intangibles.

Temerosos de la virtualidad, de ser apenas una curiosidad de pantalla, hemos decidido habitar un tiempo en la red, desafiando la coherencia y consecuencia del anhelado contacto físico.

Internet es un medio que permite inventarse identidades, componer universos ficticios e imaginar que alguien al otro lado de la pantalla mira y lee este sueño de revista, de expresión física, en papel.

La palabra virtual indica un aparecer en tanto potencia, como cosa descrita, narrada y referenciada, sin volverse existencia. Y aunque nosotros vamos en contra de la virtualidad, mientras tanto, ficcionamos nuestras ideas en la red. Metáfora del espacio social, ironía del Ser, Aquí y simulacro del convivir cotidiano.

Quienes han seguido este espacio, entenderán la nostalgia de producir en la WWW. La revista no llega hasta este medio, sino ejercicios de calentamiento, porque apostamos a la posibilidad de hacer realidad esa impresión en papel, aunque nuestra presencia en este blog sentencia a la nostalgia de recorrer las calles sin un ordenador.

Explotar el blog no es entrar a la agonía, pero es vivir en angustia. La imprenta no llega y mientras sucede, tratamos de reducir la presión que el cúmulo de palabras apelmazadas oprime al quedarse sin espacio. No nos ha quedado mas que inyectarnos la fibra óptica en la creatividad.

Entendemos al blog como un simulacro de lo cultural, una forma más de representación de lo creativo, pero queremos llevarle la contra a esa idea de lo virtual como existencia. Sin sustituir, entramos a un diálogo de resonancias digitales. Actos que sólo funcionan aquí como extensiones de la mente.

La revista materializa el sentido de este colectivo, mientras que Internet apenas lo sugiere. Ambos medios buscan azuzar la interacción y el contacto directo entre interlocutores y usuarios. La búsqueda melancólica de retornar hacia la toma de los espacios públicos y la comunidad que huele y tiene rostro.

Apuntes de viajero: naturalistas de la urbe.

Pensemos en este blog como el recuerdo plasmado de un viajero que recorre las calles, dejando constancias de su transitar. Escribe y plasma su memoria inmediata en los objetos cercanos.

Viajero de ojos en las manos y cuerdas bucales en los pies. Camina por las calles grabando sus marcas en muros, puentes o edificios, son su cuaderno de apuntes, que le permiten dar permanencia a aquello efímero o permanente que ha visto en su camino.

Lo que vemos en el blog son los indicios de un transcurrir, que amuebla con fantasías y realidades los terrenos baldíos de la Ciudad.

Pensemos este espacio como una extensión del territorio de las ideas. Este soporte-blog es la grieta de la habitación donde asoman los agorafóbicos sin rostro, que reposan y husmean al exterior, tal vez por el miedo de abandonar la comodidad del hogar.

Cada vez, en sitios anónimos, el viajero se sabe observado y testimonia las miradas huidizas en la pared. Entre grieta y grieta sutiles signos (auténticos fósiles contemporáneos) esperan ser borrados o renombrados por otros viajeros y no como consecuencia de la erosión humana.


viernes, 12 de junio de 2009

Concepto visual del número 01 de la Revista Transeúnte



Después de un merecido análisis, lluvia de ideas y propuestas para darle una personalidad gráfica y visual más contundente a nuestra revista, el equipo de diseño, comandado por la artista visual Rocío Montoya, presentó la propuesta de retomar las expresiones gráficas y urbanas realizadas por el Legendario Colectivo SUMA.

 <br />El desempleado. 1978<br />Impresión con plantilla<br />Reproducción de Mario Rangel Faz, a partir de plantillas originales del archivo del Grupo Suma (Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca), de la acción realizada en la calle de Misisipi y Reforma, Ciudad de México.


La falta de referencias iconográficas y bibliográficas a su trabajo, ya no sólo en nuestro país, sino en nuestro idioma, y nuestra curiosidad por saber más de un grupo artístico que existió en la Ciudad de México en los años de la década de 1970, nos llevó a buscar hasta en los lugares más distantes a nuestro alcance.

Encontramos así un artículo sobre la trayectoria, integrantes y producción visual, así como a la intervención urbana que hacía este colectivo, cuyas inquietudes coinciden y dan un fuerte antecedente a las nuestras, en una ponencia de una doctora del Departamento de Historia del Arte en la Universidad de Chicago.


Nos sorprendió que otras naciones sean capaces de reconocer el trabajo y el talento nacional, y que aquí tengamos tan olvidada la producción artística que se ha apropiado de estas calles y las ha transformado en galerías incidentales...

Aquí les presentamos algunos fragmentos traducidos de este trabajo, así como las imágenes que hemos podido encontrar hasta ahora para darle cara a esta idea visual. Quienes gusten leer más al respecto, pueden encontrar la ponencia traducida completa
AQUI.


EL ARTE DEL RECICLAJE URBANO: EL COLECTIVO ARTISTICO SUMA, 1976-1982

Con el despertar del descontento social de la época, un espíritu renovado de conciencia social y política se activó entre una generación joven de artistas.

La vasta formación de colectivos artísticos entre los años de 1974 y 1982 se inspiró, en parte, por un deseo conciente de sortear las prácticas y afiliaciones institucionalizadas, lo que condujo a una década de acción de arte colectivista conocido en México como el movimiento de los Grupos.

La producción artística de cerca de 15 grupos diferentes puede caracterizarse por la introducción de prácticas experimentales de realización, y una renovada creencia en el artista como un instrumento del cambio social.

El trabajo artístico producido por estos grupos fue un distintivo de los mismos colectivos, debido a sus diversos contextos sociales y a sus objetivos artísticos divergentes.

Estas diferencias se reflejaron en los enfoques artísticos empleados por los artistas que variaron de la neográfica al muralismo, y que fueron de la construcción de estandartes y propaganda para libros de arte impreso y arte conceptual.

En este estudio examinaremos el trabajo del colectivo artístico independiente, Suma 1976-1982, y revisaremos los modos en que las prácticas de Arte conceptual y experimental fueron empleadas por el grupo como una forma de criticar al sistema mexicano de la autoridad local y nacional y a su administración, así como al estatus del arte institucionalizado en México.

Además, encontraremos los esfuerzos del artista para producir una relación cualitativamente diferente entre los artistas y el público espectador, al sortear los canales tradicionales de exhibición en un intento por alcanzar un público de base más amplio.

Las acciones guerrilleras de arte de Suma en las calles de la ciudad de México y su desarrollo efímero, así como los trabajos basados en ideas, buscaron desafiar el estatus mercantil del arte, alterando el modo en que el arte funcionaba en la sociedad mexicana por medio de una nueva condición como proceso.

De esta manera el grupo alteró la consepción de l que constituía el arte en la sociedad mexicana, alejando la atención de los medios más tradicionales en un intento por integrar la experiencia del arte con la vida cotidiana.



Las actividades de SUMA no pueden ser definidas con un estilo o medio particular, aunque el trabajo puede ser mejor descrito como ua serie de estrategias donde los artistas 1) buscaban despersonalizar el proceso de creación artística; 2) querían redefinir el rol del espectador y las condiciones de recepción; 3) rechazaban la autonomía del arte objeto 4) atentaban con alcanzar un público más amplio y popular 5) retomando y criticando los asuntos políticos y sociales domésticos; reaccionando contra el peso de las prácticas artísticas institucionalizadas – primeramente la importancia de la pintura en México, y por extensión, la práctica y retórica del muralismo mexicano.